
Ventiladores y lámparas
¿Bombilla colgando de un cable desde que llegaste al piso? Ponemos la lámpara que tengas y dejamos la conexión bien cerrada.
Ventiladores y lámparas
Los pisos del Primer y Segundo Ensanche son de principios del siglo XX: techos altos, molduras y ventanas grandes de madera con contraventanas. Llevamos escalera de sobra para la lámpara o la barra, y también nos llaman oficinas y despachos.
Lámparas a mucha altura, estores en ventanales de madera, burletes contra el aire y alguna estantería en la oficina: es lo que más hacemos en el barrio.

¿Bombilla colgando de un cable desde que llegaste al piso? Ponemos la lámpara que tengas y dejamos la conexión bien cerrada.
Ventiladores y lámparas
Montamos todos los estores de la casa en una sola visita, nivelados entre sí para que las ventanas de una fachada se vean iguales.
Estores y barras de cortina
Bajo la puerta no vale cualquier burlete: medimos la rendija y ponemos el bajo que corresponde, sea un hueco pequeño o grande.
Burletes
En pladur buscamos el montante o usamos taco de báscula; con un taco cualquiera, la estantería cargada acaba en el suelo.
Cuadros, espejos y baldas
Si el mueble es alto, lo anclamos a la pared con su escuadra antivuelco; con niños en casa no es un extra, es parte del montaje.
Montar y desmontar muebles
Antes de llamar, mira en la trasera de la tele la distancia entre los agujeros de anclaje; con ese dato sabemos qué soporte encaja.
Colgar la tele
Si hay que poner el baño entero, toallero, portarrollos, estante y espejo, lo hacemos todo seguido en una visita.
Accesorios de baño
Las cintas las hay estrechas y anchas; ponemos la que encaja con tu recogedor para que la persiana suba sin atascarse.
Cinta de persiana
No fabricamos mosquiteras a medida: montamos la que tú tienes, y si no encaja en el hueco, te lo decimos antes de taladrar.
Mosquiteras y tendederos¿No ves lo que necesitas?
En el barrio nos piden de todo, y no todo cabe en nueve tarjetas. Cuéntanos qué es: casi seguro que te lo arreglamos, y si no es lo nuestro te lo decimos claro desde el principio.
En un salón de techo tan alto, cambiar una lámpara deja de ser cosa de subirse a una silla. Llevamos escalera grande, cortamos la corriente y comprobamos que la caja de conexión y el gancho del punto de luz soportan el peso de la lámpara nueva, porque en estos edificios a veces hay que fijar una sujeción nueva al techo. Si alrededor hay moldura o rosetón de escayola, trabajamos sin rozarlo.
Las paredes maestras de estas casas son gruesas, de ladrillo macizo o de piedra, y sostienen casi cualquier espejo si se taladra con percutor y se mete un taco largo; los tabiques interiores, en cambio, a veces son finos y dan sorpresas. Las ventanas son de madera, altas y con contraventanas, y eso cambia cómo se coloca un estor o una barra: muchas veces va por encima del marco, para que la contraventana pueda seguir cerrando.
Esas mismas ventanas dejan pasar aire por las juntas con los años, y en invierno se nota en todo el piso. Ponemos burletes en las hojas, cepillos o bajos en las puertas que dan a la escalera, y ajustamos lo pequeño para que cierren mejor. En las oficinas y despachos del barrio el trabajo suele ser distinto: estanterías, pizarras, cuadros alineados en la recepción. Lo hacemos a la hora en que menos estorbamos.
Vecinos empadronados: ~21.200 hab.
Dónde está: Centro de Pamplona
Dinos qué altura tiene más o menos el techo y si la pared suena hueca o maciza al golpearla. Con eso subimos la escalera que hace falta y las brocas para piedra o ladrillo macizo. Si es una oficina, cuéntanos en qué horario molestamos menos.
Sí, vamos con escalera para ello. Lo que miramos antes es el punto de luz: en techos antiguos el gancho original no siempre está pensado para una lámpara pesada, así que colocamos una sujeción nueva bien anclada. Solo trabajamos sobre el punto que ya existe; si hiciera falta tirar una línea nueva, eso ya no es lo nuestro.
Si la composición es grande y no quieres un agujero por cuadro, una salida es un riel atornillado justo bajo la moldura, del que cuelgan con cables y se mueven sin volver a taladrar. Si prefieres cada cuadro en su sitio fijo, marcamos con nivel láser y taladramos lejos de la moldura para no agrietar el yeso.
Primero buscamos por dónde entra: casi siempre por el encuentro entre las dos hojas y por la parte de abajo. Ahí va burlete de goma o de cepillo, según el hueco que quede, sin que la ventana deje de cerrar. Si la madera está muy torcida o podrida, te lo decimos claro: eso ya es trabajo de carpintería y no lo hacemos.
Sí, sobre todo despachos y oficinas pequeñas: montar mesas y cajoneras, colgar pizarras, baldas o cuadros, poner estores en ventanales que deslumbran las pantallas. Nos ajustamos al horario para no cortar el trabajo de nadie, y recogemos embalajes y polvo antes de irnos.
Casi siempre. Lo que hay que decidir es si va dentro del hueco, y entonces se mide el ancho libre contando con la contraventana abierta, o por encima, atornillado al marco o a la pared. Antes de que lo compres te decimos qué medida tomar, para que no aciertes el ancho y falles el fondo.
Indícanos la altura aproximada del techo, el tipo de ventana y lo que quieres colgar, y preparamos la escalera y las brocas que tocan.