
Toalleros, portarrollos y barras de ducha bien sujetos
Antes de marcar pasamos el detector: detrás del azulejo del baño suelen ir las tuberías de la ducha y del lavabo.
Accesorios de baño
Azpilagaña es un barrio tranquilo de bloques de los setenta, con vecinos de toda la vida. Vamos para lo que no apetece hacer subido a una silla: barras de apoyo en el baño, la cinta de la persiana, un plafón, una balda. Sin prisas y dejando todo recogido.
Bloques tranquilos de los setenta: barras de apoyo en el baño, cintas de persiana nuevas y lo que no se alcanza.

Antes de marcar pasamos el detector: detrás del azulejo del baño suelen ir las tuberías de la ducha y del lavabo.
Accesorios de baño
Si la persiana baja sola o se queda a medias, el muelle del recogedor ya no tira; lo cambiamos y la cinta vuelve a enrollar.
Cinta de persiana
Si el ventilador tambalea al girar, casi siempre es una pala mal apretada o un soporte flojo; lo equilibramos antes de irnos.
Ventiladores y lámparas
Limpiamos bien el marco antes de pegar el burlete adhesivo; puesto sobre polvo o grasa, se despega con las primeras lluvias.
Burletes
Si las baldas de la cocina se han combado, las cambiamos por otras con escuadras más gruesas y más puntos de apoyo.
Cuadros, espejos y baldas
¿Lo mides tú? Un estor que va dentro del hueco se pide algo más estrecho que el hueco; uno por fuera, más ancho que el marco.
Estores y barras de cortina
Pídenos montar el mueble ya en su sitio definitivo: un armario de dos metros no se pone de pie en cualquier rincón del cuarto.
Montar y desmontar muebles
Una plisada viene bien en balconeras y puertas al patio, porque apenas ocupa y se recoge hacia un lado.
Mosquiteras y tendederos
Colgamos la tele con soporte fijo, inclinable o de brazo, a la altura que pide tu sofá, y recogemos los cables en canaleta.
Colgar la tele¿No ves lo que necesitas?
En el barrio nos piden de todo, y no todo cabe en nueve tarjetas. Cuéntanos qué es: casi seguro que te lo arreglamos, y si no es lo nuestro te lo decimos claro desde el principio.
Para alguien que vive solo, abrir la puerta a un desconocido no es poca cosa. Por eso, antes de ir, te contamos quién va a llegar y qué se va a hacer, y si la llamada la hace un hijo o una hija, hablamos también con la persona que estará en casa. Trabajamos con calma, explicando cada paso, y al terminar barremos, recogemos el polvo de los agujeros y devolvemos los muebles a su sitio. Si de paso hay una bombilla fundida en un techo que no se alcanza, la cambiamos.
El baño es donde más se nota la edad del piso. Colocamos asideros junto al inodoro y barras dentro de la bañera o la ducha, a la altura que necesita la persona y no a la que marca el folleto. El azulejo de estos baños se taladra con broca de azulejo y sin percutor hasta pasar la pieza, y detrás suele aparecer ladrillo hueco, que pide un taco largo capaz de agarrar en varias celdas. Una barra de apoyo nunca va con adhesivo ni con ventosa: tiene que aguantar un peso de golpe.
En estos bloques las persianas son manuales y pesadas, y la cinta acaba rompiéndose casi siempre a la altura del recogedor o justo donde entra en el cajón. La cambiamos y, si el recogedor ya no tira, lo sustituimos también, porque subir una persiana a pulso cansa a cualquiera. Aprovechamos para revisar el burlete del cajón, por donde entra el frío en invierno, y para bajar a una altura cómoda la barra del armario o la balda que hoy obliga a subirse a una banqueta.
Vecinos empadronados: ~7.100 hab.
Dónde está: Sur, junto a la Milagrosa
Si llamas por tu padre o tu madre, dinos qué le cuesta hacer en casa, dónde necesita agarrarse en el baño y a qué hora le viene mejor que vayamos. Podemos hablar antes con quien vaya a estar en el piso para que sepa quién llega y qué vamos a hacer.
Sí, y lo hacemos con calma. Acordamos la hora con ella o con su familia, le decimos antes quién va a ir y, si prefiere que haya alguien más en casa mientras trabajamos, elegimos un día en que sea posible. Explicamos lo que hacemos y no tocamos nada fuera del trabajo sin preguntar primero.
Depende de cómo se mueva la persona: una junto al inodoro para levantarse y otra dentro de la ducha, o en la pared larga de la bañera, para entrar y salir. Probamos la altura con ella delante antes de marcar, y las fijamos con tornillo y taco al ladrillo, nunca solo al azulejo. Si hace falta un asiento abatible de ducha, te decimos qué pared lo soporta.
Sí. Si es lo único que hay, vamos igual, aunque te preguntaremos si no queda algo más por casa, porque casi siempre aparece: el portarrollos flojo, una cortina que no corre, el cuadro que se descolgó. Juntarlo todo en la misma visita te sale mejor que llamar cada vez por una cosa.
Con una persiana manual, un recogedor nuevo y una cinta en buen estado ya hacen que suba con menos esfuerzo, y si las lamas rozan en las guías lo miramos también. Lo que no hacemos es motorizarla: si la persona no puede con ella de ninguna manera, te lo diremos para que lo consultes con quien se dedica a eso.
Sí, y es de lo que más se agradece: subirse a una escalera para eso no le apetece a nadie. Cambiamos bombillas, focos empotrados y plafones sobre el punto de luz que ya existe. Si el interruptor no responde o salta la luz al encender, eso ya es una avería eléctrica y no la tocamos.
Llámanos tú, o que llame tu hijo o tu hija, cuéntanos qué hace falta y acordamos una hora tranquila para ir.